El embarazo es una experiencia personal sin comparación y un momento irrepetible para uno y nuestra pareja, además para nuestra familia.
Aunque la mujer espere su primer hijo o hija, la sociedad supone que está capacitada para aceptar la responsabilidad de su gestación, para tener éxito como madre, esposa y como profesional. Sin embargo, algunas de nosotras sentimos que nos estamos preparadas para ser gestantes, puesto que sentimos temor, nadie nos enseña en realidad cómo afrontar los primeros síntomas del embarazo.
Desde que sabemos que estamos embarazadas, aparecen las interrogantes y los sentimientos ambivalentes: la felicidad , una bendición nuestro pequeño embrión, y el temor al mismo tiempo. Los cambios hormonales, psicológicos y físicos nos hacen algo vulnerables y uno puede tener ciertas “regresiones” aflorando emociones que vivió en su infancia. Un caso específico: uno que puede ser una mujer independiente ahora se siente segura con los cuidados de su madre o los mimos y cuidados de su pareja y necesita en realidad sentirse acompañada, protegida, querida y valorada.
El entorno social en el que uno ha nacido y crecido percibe una imagen idealizada de la futura mamá, aun uno mismo tenía esa imagen antes de haber concebido un bebé. Se espera que uno se encuentre equilibrada se desenvuelva bien en su vida familiar, social y laboral. No obstante, uno se encuentra un poco con el carácter malhumorado, muy cansada, con sueño, nerviosa y “gorda”, uno se halla en un vaivén de explosiones emocionales que no entiende: llorar o mostrarse algo agresiva y muchas veces sin motivo aparente y lo peor que no te entienden.
Asimismo a veces uno se siente culpable y desconcertada porque tenemos dudas que no nos atrevemos a compartir: estamos contentas por nuestro futuro hijo o hija pero nos da temor que no seamos buenas madres, no saber cargarlo, satisfacer su expectativas, y pensar en el parto nos produce mucha angustia, aunque luego no se quiere pensar en ello, además el temer la pérdida de libertad:al inicio, si tienes muchas molestias ( no es en todos los casos) el doctor prescribe que no puedes trabajar , te quedas encerrada en tu casa, sin poder movilizarte tanto.
Esta carga psicológica tal vez resulte pesada,en cambio lo mejor es compartirlo con quien uno más quiere para poder salir de esta situación, además todo niño es una bendición .Podemosafirmar que son desequilibrios pasajeros, pero creo que es de gran ayuda que la pareja llegue a comprender estos sentimientos ambivalentes que experimentamos algunas de nosotras en los primeros meses de embarazo, sólo queda expresarlos, ya que podemos correr el riesgo que no se den cuenta de todos esos cambios.
Es importante señalar, que a pesar de todos estos temores y de tantos cambios: náuseas, mareos, dolores de vientre, etc; me siento muy feliz de ser una futura mamá.






